La chagra no es solo un adorno artesanal, sino un símbolo tejido con hilos de memoria, identidad y resistencia cultural.
En cada puntada, las manos de quien la elabora guardan historias antiguas: los caminos recorridos por los mayores, las enseñanzas de la Pachamama y los colores que representan el amanecer, la tierra y el espíritu del pueblo.
Reflexionar sobre la chágara es entender que no es un simple objeto, sino un mensaje silencioso que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Al pensarnos, no solo llevamos con orgullo, sino también el compromiso de cuidar la lengua, la música, los saberes y la unión comunitaria.
En un mundo que a veces olvida sus raíces, la chágara Yanacona nos invita a caminar con orgullo, a tejer puentes entre el pasado y el presente, y a dejar hilos firmes para que las nuevas generaciones sigan vistiendo su cultura con dignidad.


